Definición de Valores Morales

1. Grupo de creencias y principios compartidos colectivamente respecto de lo que está bien y lo que está mal que, cuando se aplican correctamente, permiten una coexistencia armoniosa basada en un sentido de lo que la sociedad espera de las buenas costumbres en la interacción social.

2. Conducta individual guiada por convicciones personales de importancia para ella que reflexionan sobre las elecciones de la vida cotidiana, especialmente en relación con el otro.

Etimología: Valor, por los modos del latín valor, valorōris. + Moral, por el latín morālis, sobre la raíz definida por Cicerón, en De Fato, utilizando el término mōrēs respecto del griego ἤθη (êthos), en la interpretación de ‘costumbre’.

Cat. gramatical: Sustantivo masc.
En sílabas: va-lo-res + mo-ra-les.

Valores Morales

Lilén Gomez | Mayo 2022
Profesora en Filosofía

Valores morales

La areté griega

Los valores morales fueron objeto de indagación filosófica desde la Antigüedad. En la noción de la areté griega, se condensa el conjunto de cualidades que hacen a la “excelencia” de una persona, las cuales podrían ser pensadas en términos de virtudes morales. En los orígenes de sociedad griega, tales virtudes eran encarnadas por la aristocracia, pero no por cualquier ciudadano.

Existía una fuerte relación material entre quiénes podían cultivar la virtud en el seno de una sociedad con una fuerte división entre clases sociales (por un lado, la aristocracia y, por el otro, la masa de esclavos) y la concepción desarrollada en torno a en qué consistían las conductas morales. En otros términos, la virtud, en la práctica, se superponía con la condición nobiliaria (a la cual accedían los propietarios terratenientes) y se recibía por herencia.

Con el desarrollo de la polis bajo una forma de gobierno democrática, la relación entre moral y política comienza a manifestar una dimensión decisiva. Desde el punto de vista de la filosofía de Platón (427 – 347 a. C.), la moral individual debía ser coincidente con la moral del Estado. Los hombres solamente pueden llevar una vida virtuosa en el contexto de la comunidad política, lo cual, a su vez, asegura la bondad del Estado. El objetivo del orden político es la realización de la justicia, como la virtud que comprende a todas las demás virtudes.

En el caso de Aristóteles (384 – 322 a. C.), la virtud es comprendida como un hábito que se genera gracias a la disposición intelectual de la prudencia (phrónesis). En la medida en que los valores morales son hábitos, pueden aprenderse tanto como ejercitarse; no obstante, para llegar a ser virtuosos, los hombres dependen de la confluencia entre su propia naturaleza y los factores externos que hacen a su contexto.

Las virtudes se clasifican en dos grandes grupos: las virtudes éticas (liberalidad, magnificencia, magnanimidad, mansedumbre, amabilidad, sinceridad, agudeza, pudor, justicia, continencia, amistad, valentía, moderación, benevolencia, concordia, dignidad) y las virtudes intelectuales (ciencia, arte, prudencia, intelecto, sabiduría).

Materialismo y moral

Karl Marx (1818-1883) fue uno de los más importantes filósofos que ha criticado la concepción clásica de los valores morales. La tradición marxista hace hincapié sobre las condiciones económicas, materiales, que se hallan a la base de los valores morales dominantes en cada época histórica. Marx pone en cuestión el carácter inmutable de los valores morales, cuyo contenido de verdad se presentaba como abstracto y trans-histórico.

Los valores dependen, fundamentalmente, del ordenamiento de las fuerzas de producción en un determinado momento histórico y sirven al sometimiento de las clases oprimidas por parte de las clases dominantes, ya que su objetivo es, precisamente, justificar y mantener oculta dicha dominación.

La transvaloración nietzscheana de todos los valores

Friedrich Nietzsche (1844-1900) será, ya en la modernidad tardía, otro de los principales filósofos en proponer una lectura crítica acerca de los valores morales. Desde la perspectiva nietszcheana, el valor moral, tal como lo entendían los griegos, se trata de un valor decadente. El andamiaje sobre el cual occidente construye esa moral, a los ojos de Nietzsche, es funcional a la dominación de los débiles sobre los fuertes: los valores morales no sirven para la vida, sino para mantenerla a ésta bajo control, separándola de su devenir natural.

La cultura occidental, para el filósofo, se trata de una cultura “nihilista”, porque niega el cambio en virtud de afirmar lo estático y, en ese sentido, atenta contra la vida. Los valores morales, desde este encuadre, resultan funcionales al nihilismo y, por ello, deben ser transformados. Bajo la idea de una transvaloración de todos los valores, Nietzsche busca poner en marcha un movimiento de invención de nuevos valores que, a diferencia de la moral occidental, asuman la finitud que caracteriza al universo y, luego, puedan ser útiles para la vida en su permanente devenir.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Mayo 2022; sobre el original de noviembre, 2009.
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Referencias

Martínez Gómez, J. A. (2010). En torno a la axiología y los valores. Contribuciones a las ciencias sociales.

Romero, F. T. (1998). Ética y política en Platón: la función de la virtud (I). Espíritu: Cuadernos Del Instituto Filosófico de Balmesiana, 47(118), 243-267.

Garcés Giraldo, L. F. (2015). La virtud aristotélica como camino de excelencia humana y las acciones para alcanzarla. Discusiones filosóficas, 16(27), 127-146.

Sologuren, J. (2002). Nihilismo y transvaloración. Lógoi. Revista de Filosofía, (5).
 
 
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