Definición de Sincericidio

La palabra “sincericidio” circula en el uso cotidiano y coloquial de la lengua haciendo referencia al modo de decir la “verdad” de manera absoluta y sin tener en cuenta los efectos, ya sea para quien la enuncia, o bien, para los receptores del mensaje.

Lilén Gomez | Julio 2022
Profesora en Filosofía

Cometer “sincericidio” implica, en el contexto de una conversación, comunicar o recibir una impresión (por ejemplo, una caracterización o una expectativa) acerca del interlocutor o de uno mismo, la cual puede resultar dañina para quien la escucha.

El término establece un juego de palabras a partir de la conjunción entre la “sinceridad” y el “suicidio”, dando a entender que alguien que comete un sincericidio se pone en una situación de exposición frente a los demás, que resulta negativa para sí mismo.

Sincericidio y comunicación

El sincericidio se produce como un fallo en la comunicación entre personas que dialogan. La comunicación es una condición de posibilidad importante para la convivencia comunitaria, en la cual los individuos ponen en común sus necesidades e intereses y son reconocidos por los otros, a la vez que ellos hacen lo mismo con los demás. Todos los seres humanos requieren ser reconocidos por sus pares, al interior del grupo social del que forman parte, para poder integrarse a la vida social.

Para que un diálogo tenga lugar, es preciso que se den algunas condiciones: en primer lugar, la escucha, no con la finalidad de hablar de uno mismo a continuación, sino a partir de la valoración del otro en cuanto tal. Escuchar activamente al otro implica intentar comprender su punto de vista, sus emociones y razonamientos, empáticamente y sin asumir una actitud prejuiciosa o enfocada en nuestros pareceres. Así, escuchar a otros supone mantener la apertura, incluso, hacia las personas con las que no estamos de acuerdo, y respetar a quienes piensan distinto.

En segundo lugar, para que exista comunicación, debemos expresar nuestras ideas, sentimientos y formas de comprender el mundo, al mismo tiempo, sin dar por hecho que éste es tal cual nosotros lo percibimos. Al ser sinceros respecto de nosotros mismos, nuestras expectativas, pensamientos y sensaciones, asumimos una posición que nos vuelve vulnerables ante los demás; es por ello que muchas personas prefieren establecer distancia, evitando el acercamiento con otros.

En consecuencia, la comunicación puede fallar por dos razones que polarizan entre sí: por un lado, cuando existe una falta de honestidad o, incluso, se incurre en la mentira; pero, también, por otro lado, cuando se plantea el intercambio en términos de una sinceridad absoluta, lo que se conoce en algunos contextos como “sincericidio”.

Ofrecer y solicitar una retroalimentación responsable acerca de cómo nos comunicamos y registramos las necesidades de los demás puede ser muy favorable para corregir fallas en el intercambio con aquellos. La retroalimentación reafirma los comportamientos positivos y colabora en la corrección de problemas comunicativos.

Por ejemplo, solicitar al otro que exprese sus críticas de manera moderada, o bien, que no las oculte, puede colaborar en la comprensión del modo en que nos relacionamos, a partir del entendimiento de las necesidades de cada interlocutor y, en consecuencia, ayudar a enmendar fallas comunicativas. En la medida en que no se expresan las reacciones frente al comportamiento del otro, se desconocen los efectos mutuos de nuestras conductas, lo que puede derivar en un deterioro de la relación.

Mentira y sinceridad

Existe una distinción entre la sinceridad en la comunicación y sus dos casos límite: por un lado, la sinceridad absoluta (decir permanentemente toda la verdad) y, por otro lado, la mentira sistemática. Cuando decimos que alguien miente, nos referimos a una falta de coherencia entre su palabra y los hechos, tal que erosiona el valor de la comunicación, puesto que el actor en cuestión acaba por perder toda credibilidad.

No obstante, en ciertos casos, la comunicación se sostiene sobre la base de no decir absolutamente toda la verdad, puesto que en determinados contextos hacerlo podría resultar agresivo hacia otros, poniendo en juego la convivencia.

Para evitar el sincericidio, tanto como la mentira en los casos en que puede resultar dañina, es necesario considerar la relación en la que se inscribe la conversación y atender a la preservación del bienestar del interlocutor.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Julio 2022; sobre el original de octubre, 2017.
×
 

Referencias

Ré, C. (2021). Pluralismo e hiper-narcisismo en el feminismo neoliberal: una aproximación materialista. MATERIALISMOS FEMINISTAS, Revista Latinoamericana del Colegio Internacional de Filosofía, 85.

Riveiro, G. (2016). El diálogo: factor fundamental para la coordinación de tareas (Tesis Doctoral).

Laso, E. (2010). La confianza como encrucijada: cultura, desarrollo y corrupción. Athenea Digital. Revista de pensamiento e investigación social, (17), 97-117.

Madhourse

 
 
Índice
  • A
  • B
  • C
  • D
  • E
  • F
  • G
  • H
  • I
  • J
  • K
  • L
  • M
  • N
  • O
  • P
  • Q
  • R
  • S
  • T
  • U
  • V
  • W
  • X
  • Y
  • Z