Definición de Relaciones Sociales

1. Conexión que existe entre los individuos de un grupo social que a menudo interactúan, capaz de establecer un vínculo particular significativo, que puede afectar positiva o negativamente a los involucrados. Ejemplos: compañeros de trabajo o estudio, vecinos, amigos, familia.

2. Práctica necesaria conforme la convivencia en sociedad, independientemente del grado en que se desarrollo.

Etimología: Relación, por los modos del latín relatio, relatiōnis.+ Social, por el latin sociālis.

Cat. gramatical: Sustantivo fem.
En sílabas: re-la-cio-nes / re-la-ción + so-cia-les / so-cial.

Relaciones Sociales

Lilén Gomez | Mayo 2022
Profesora en Filosofía

En términos generales, las relaciones sociales son los vínculos que existen entre los individuos al interior de una sociedad dada. De acuerdo con la sociología clásica —por ejemplo, siguiendo los desarrollos de Pierre Bourdieu (1930-2002)—, dichas relaciones están condicionadas por diferentes estructuras, que exceden a la voluntad de los agentes sociales. Bourdieu concibe a la sociedad como un sistema, al interior del cual las relaciones sociales se organizan como relaciones de fuerza, que conforman un campo. Al interior del campo, entonces, las relaciones sociales se configuran sobre grupos en pugna, que disputan orientaciones y objetivos.

En la medida en que los campos se estructuran de manera jerárquica, en tanto existen grupos que les imprimen orientaciones propias, las relaciones sociales están condicionadas por la desigualdad de las fuerzas en disputa. Tal desigualdad responde a las diferentes posibilidades de acceso a recursos, influencias, alianzas, la legitimidad de cada grupo, entre otros factores. Así, las estrategias por las cuales se toma posición dentro de un campo pueden variar a lo largo de la historia.

Relaciones sociales y poder

Las relaciones sociales se establecen mediante dinámicas en permanente construcción y reconstrucción. Éstas pueden ser conceptualizadas a partir de la correlación entre las categorías de acción, estrategia e institución; teniendo en cuenta la articulación de esas tres categorías con la del poder. A partir de tal configuración, es posible identificar ciertas características especiales de las relaciones sociales entendidas de manera general, dando lugar a una tipología más específica de los fenómenos sociales.

En primer lugar, se entiende bajo la categoría de institución a aquella estructura que opera en la modulación de los comportamientos de los individuos de acuerdo con normas previamente establecidas. Las instituciones organizan, valiéndose del recurso al poder, los modos de vida del conjunto social.

Por otra parte, por fuera de las instituciones, se hallan las estrategias y acciones. Las estrategias se caracterizan por atender a problemas particulares del poder, siguiendo un plan de ejecución deliberado y orientado a un cierto objetivo. Las estrategias son conjuntos de acciones dirigidas a metas particulares, para la modificación o reproducción de situaciones concretas. Cuando una estrategia resulta más efectiva para alcanzar sus metas que el resto de las estrategias rivales, entonces se impone por sobre el conjunto, determinando una orientación al proceso social en cuestión.

De manera general, las estrategias buscan imponerse al curso azaroso de los acontecimientos sociales; no obstante, el movimiento estratégico, como intento de racionalización, puede fallar en el esfuerzo por mantener bajo control la incertidumbre propia del campo social. Las estrategias suponen fuerzas en lucha dentro del campo, las cuales llegan a ocupar un rol jerárquico en virtud de una mayor cuota de poder, es decir, de capacidad para hacer efectivo su proyecto —a saber, el diseño de los pasos a seguir para alcanzar determinado objetivo en un período de tiempo establecido—.

Finalmente, la categoría de acción social —desarrollada principalmente por el sociólogo Max Weber (1864-1920)— consiste en una acción que está orientada en función de la existencia de un otro, de allí su carácter social. La acción social, desde esta perspectiva, es la unidad fundamental a partir de la cual se construyen las relaciones sociales, que, luego, se ordena según estrategias (determinándose como una acción teleológica) y en las instituciones (como una acción regulada por normas). En cierto sentido, toda acción es siempre social, ya que no es posible que ésta tenga lugar prescindiendo de cualquier otro e independientemente del entramado de relaciones sociales, configurado bajo estrategias e instituciones. En última instancia, toda acción se ejecuta al interior de un campo de fuerzas, de modo que requiere siempre de una cuota de poder para efectuarse.

Los tres niveles mencionados (acción, estrategia e institución) se relacionan entre sí, recíprocamente: si bien la institución mantiene una tendencia hacia la estabilidad, la estrategia y la acción, que se inscriben en ella y también la modifican, adquieren un carácter más bien dinámico. La acción social es lo que “actualiza” la norma, volviéndola real en el contexto concreto y, así, reproduciéndola o transformándola, en el marco de las relaciones sociales.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Mayo 2022; sobre el original de junio, 2010.
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Referencias

Vizcarra, F. (2002). Premisas y conceptos básicos en la sociología de Pierre Bourdieu. Estudios sobre las culturas contemporáneas, 8(16), 55-68.

Labourdette, S. (2007). Relaciones sociales y poder. Orientación y sociedad, 7, 17-38.
 
 
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