Definición de Realidad

La realidad es el conjunto de cuerpos físicos existentes, sus manifestaciones y formas de relación en torno a acontecimientos, cuya percepción recae sobre la subjetividad del conocimiento de cada persona y la interpretación que esta es capaz de construir.

Lilén Gomez | Julio 2022
Profesora en Filosofía

La realidad en la teoría platónica de las Ideas

La metafísica platónica se caracteriza por ser una propuesta dualista, la cual opone, por un lado, un mundo inteligible y, por otro, un mundo sensible. Al interior de este esquema, la realidad queda ubicada en el mundo inteligible, a saber, en el mundo de las Ideas. En éste consiste el ámbito propio del ser, de las esencias de todo lo que existe.

Las cosas que vemos en el mundo sensible que habitamos como seres humanos no son sino copias degradadas de aquella realidad arquetípica: universal, perfecta, necesaria, objetiva, inmutable, inespacial. Es decir, nuestros sentidos no nos permiten acceder a la realidad, solamente podemos conocer lo real a través de nuestra actividad intelectual, es decir, por medio de la razón.

En la Alegoría de la caverna, Platón presenta su teoría de las Ideas a partir de la imagen de un grupo de hombres encadenados en una cueva de manera tal que solamente conocen las sombras proyectadas sobre la pared opuesta a la salida, pero no los objetos reales que las producen. Aquel hombre que logra desprenderse de las cadenas y abandonar la caverna, llega a conocer el mundo real, pero ello supone un gran esfuerzo. De esta forma, la alegoría muestra el ascenso gradual hacia el saber —el conocimiento de lo real—, como resultado de un arduo trabajo.

En la medida en que la teoría platónica concibe la realidad como una esfera externa, que puede ser conocida por los seres humanos, podemos comprenderla como una forma de realismo ontológico o epistemológico.

La realidad y el problema de los universales

Se conoce como disputa de los universales al problema filosófico que suscita la realidad ontológica de los términos universales, es decir, a qué tipo de entidad corresponden tales términos. Este asunto fue característico de las discusiones escolásticas durante la Edad Media. Distintos pensadores medievales —como Porfirio o Boecio—, plantean la pregunta acerca de cómo es posible la existencia de una realidad separada de las cosas que observamos, la cual radicaría en dichos términos universales.

Se cuestiona, así, si los universales podrían existir separados de las cosas y, si esto fuera así, en qué consistiría su existencia en relación con el mundo. El comentario de Santo Tomás a la Física de Aristóteles ensaya una respuesta que, luego, sería retomada por el realismo científico: nuestro conocimiento más inmediato es el sensible, el cual precede al conocimiento intelectual; pero, no obstante, aquél procede dentro de los márgenes de las ideas que tenemos sobre los entes.

Al considerar una cosa, primero, se nos manifiesta su género y, luego, sus particularidades singulares. En todo universal existe en potencia lo singular, que puede manifestarse luego en acto. Hay un cierto grado de universalidad que resulta indispensable para toda ciencia y un mayor grado de universalidad que compete a la metafísica.

El realismo especulativo del siglo XXI

La corriente filosófica contemporánea que, en las últimas décadas, se reconoce bajo el nombre de realismo especulativo (comprendiendo autores como Q. Meillassoux, G. Harman, M. Gabriel, entre otros), responde críticamente a las ideas del constructivismo, por las cuales se afirmaba que la realidad no es un dato exterior, sino que depende, de una u otra manera, de los esquemas subjetivos por los cuales accedemos a ella, simultáneamente, dándole forma.

El interés del realismo especulativo consiste en recuperar la posibilidad de un discurso acerca de la existencia de una realidad independiente de los sujetos humanos, la cual no estaría subordinada a la capacidad de éstos para acceder a ella. Es decir, en última instancia, se sostiene la posibilidad de que una realidad objetiva exista en virtud de su propia agencia, sin la necesidad de que un sujeto humano dé cuenta de ella. El interés de este planteo radica en la recuperación de la agencia de la realidad que nos rodea, entendiendo que ésta interactúa con nuestra propia agencia como seres humanos, pero que no se halla, simplemente, en una posición de disponibilidad pasiva.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Julio 2022; sobre el original de noviembre, 2008.
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Referencias

Platón (1992) República, Libro VII, Ed. Gredos, Madrid (Traducción de C. Eggers Lan).

Beuchot, M. (1993). El problema de los universales en la escolástica tomista y su repercusión en el lenguaje. Espíritu: cuadernos del Instituto Filosófico de Balmesiana, 42(108), 115-132.

Ramírez, M. T. (Ed.). (2016). El nuevo realismo: la filosofía del siglo XXI. Siglo Veintiuno Editores.
 
 
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