Definición de Pensamiento

Habilidad dinámica de cada persona que le permite construir opiniones, reflexiones, críticas e ideas, así como también soñar e imaginar, a base de investigaciones y experiencias vividas, en torno a la percepción del mundo que la rodea y sus intereses particulares. Por el verbo del latín pensāre, y el sufijo -miento, en propiedad de acción-efecto, como resultado propio del proceso.

Lilén Gomez | Mar. 2022
Profesora en Filosofía

El pensamiento como fundamento de la subjetividad moderna

En el contexto de la Modernidad, la concepción cartesiana del cogito sintetiza el entramado de ideas sobre el que se articula la noción de “pensamiento” propia de la época. En sus Principios de filosofía, René Descartes (1596-1650) presenta la distinción entre dos tipos de sustancia que conforman lo existente: por un lado, la res extensa (es decir, las sustancias corporales), y, por otro, la res cogitans (es decir, la sustancia pensante). Mientras que las cosas corporales perecen, la sustancia pensante es eterna y permanente; luego, el conocimiento de lo verdadero solamente es posible a través del pensamiento. En las Meditaciones Metafísicas, la formulación del “cogito, ergo sum” —es decir, “pienso, luego existo”—, se presenta como la primera certeza indubitable, una vez que se ha puesto en duda todo nuestro conocimiento acerca del mundo. No podemos saber si el dato de los sentidos es engañoso; sin embargo, es indudable que, si estamos pensando, es porque existimos. Éste es, entonces, el primer conocimiento claro y evidente al que podemos acceder los seres humanos.

Desde el punto de vista cartesiano, el pensamiento no sólo comprende la capacidad racional, sino también otras actividades, como la imaginación y las voliciones. Éste siempre se halla acompañado por la conciencia, en ese sentido, el ego se apoya sobre la conciencia del sujeto acerca de sus procesos mentales, de manera que la relación entre la constitución del individuo como un “Yo” y el pensamiento se plantea como fundamental.

De esa relación se deriva el modo en que se ha conformado la idea moderna de la subjetividad en relación con el conocimiento. El sujeto se constituye como tal en tanto sujeto cognoscente y su “Yo” es un yo que piensa. Desde esa perspectiva, la identidad, la consciencia y la relación entre sujeto y objeto, constituirán cuestiones fundamentales en el desarrollo de la filosofía moderna.

Críticas a la concepción moderna del pensar

Desde distintas tradiciones filosóficas contemporáneas —las cuales, también, se han dado en llamar posmodernas, en la medida en que responden a las ideas canónicas de la Modernidad—, se ha puesto en cuestión el vínculo necesario entre la noción del pensamiento y del sujeto. Un ejemplo de ello es la obra de Donna Haraway (1944-), quien propone una concepción del pensamiento como un trabajo crítico de transformación del mundo, ahora bien, dicho mundo no está aislado de nuestro pensamiento como seres humanos, sino que lo atraviesa activamente. Esto quiere decir que nuestro pensamiento humano solamente es posible bajo la condición de relación con el mundo circundante, no humano: pensar es siempre pensar-con otros, no sólo humanos, sino también no humanos. De allí que Haraway ha elaborado la noción de un “pensamiento tentacular”, no recluido en el “Yo”, sino apoyado fundamentalmente sobre la alteridad. En este sentido, la naturaleza no es simplemente un objeto de conocimiento para el sujeto humano, tal como la consideraba el canon de la filosofía moderna, sino un tipo de alteridad significativa, capaz de una agencia propia, con la cual componemos nuestros pensamientos.

Pensamiento decolonial

Una de las derivas críticas del pensamiento filosófico moderno ha sido el pensamiento decolonial, el cual se propone como una teoría crítica autónoma, situada desde América Latina y el Caribe como horizonte geopolítico que, en el pensamiento canónico de la Modernidad, ha sido sistemáticamente excluido. El pensamiento decolonial sostiene que las condiciones materiales desde las cuales se piensa son ineludibles en el resultado del proceso de pensamiento. Es preciso, entonces, señalar que la tradición moderna del pensamiento occidental canónico se trata de una tradición anclada en Europa y que, al mismo tiempo, toma por contexto social, político y económico al colonialismo.

Es decir, la noción misma acerca de en qué consiste el pensamiento ha sido formulada desde la perspectiva europea, luego, es preciso repensar el pensamiento mismo desde el punto de vista de otras realidades históricas, a saber, desde la realidad de los territorios que fueron colonizados y excluidos. La operación propia del pensamiento decolonial es hacer visible la historicidad de toda definición en torno a qué es pensar y qué sujetos son capaces de hacerlo.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Trabajo publicado en: Mar., 2022.
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Referencias

Santos, S. (2019) El “ego cogito” cartesiano y el sujeto moderno. Reflexiones marginales, 51.

Araiza Díaz, Verónica. (2020). El pensamiento crítico de Donna Haraway: complejidad, ecofeminismo y cosmopolítica. Península, 15(2), 147-164.

Ocaña, A. O., López, M. I. A., & Conedo, Z. E. P. (2019). Pensamiento decolonial y configuración de competencias decoloniales. Ensayos Pedagógicos, 14(1), 203-233.
 
 
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