Definición de Memoria Colectiva

La memoria colectiva es el proceso social de reconstrucción del pasado llevado a cabo por un grupo determinado, el cual comparte una experiencia en común en torno al periodo temporal correspondiente. Este concepto ha sido desarrollado en primera instancia por el sociólogo francés Maurice Halbwachs (1877-1945), cuyas ideas han sido condensadas en su obra La Memoria Colectiva, publicada de manera póstuma en el año 1950.

Lilén Gomez | Ene. 2022
Profesora en Filosofía

Los grupos sociales construyen una identidad común a partir de la producción de una memoria colectiva, es decir, de una reconstrucción constante de sus recuerdos, a través de los diálogos cotidianos, de las efemérides, los monumentos, los usos y costumbres. Así, todo grupo social garantiza su homogeneidad a lo largo del tiempo por medio de la memoria como un elemento que se mantiene a través de los cambios.

Memoria individual y colectiva

El fenómeno de la memoria, aun cuando se trata de las memorias individuales, contiene una dimensión colectiva, porque está siempre estructurado al interior de marcos sociales. Nuestras memorias se vuelven más confiables en la medida en que compartimos nuestros recuerdos con otros: al evocar ciertos recuerdos junto con otras personas, estos son revividos con más fuerza que cuando lo hacemos en soledad.

No obstante, incluso cuando los recuerdos propios no son compartidos con otros, ellos siguen siendo en cierta forma colectivos, porque construimos nuestra memoria apoyándonos en experiencias ajenas más o menos similares, ya conocidas a través de otros. Y, en última instancia, porque necesariamente acudimos al lenguaje común para articular el proceso mismo de la memoria. De esta manera, el ejemplo que menciona M. Halbwachs es el de un hombre que llega por primera vez de viaje a Londres y, al recorrer las calles, aun encontrándose solo, recuerda anécdotas y relatos de otros hombres. Tales relatos, de un modo u otro, por más que sus autores no se hallaran presentes, acabarían por influenciar la forma de los recuerdos del viajero. En este sentido, el autor afirmará que los testigos, es decir, los demás individuos que testimonian cierto fenómeno, no necesariamente deben hacerse presentes material y sensiblemente para que la memoria del individuo sea ya una memoria colectiva.

Las imágenes sobre un hecho que conocemos gracias a otros transforman nuestras impresiones, aunque esas imágenes reproduzcan de manera inexacta el pasado. Esto se debe a que nuestra memoria no es una tabula rasa, es decir, no se construye partiendo de un grado cero de memoria, sino que retoma, precisamente, recuerdos (inclusive, ficciones) que no son propios en un sentido individual. No obstante, las influencias sociales usualmente pasan desapercibidas para el sujeto, que considera sus recuerdos como puramente personales. Aunque la memoria individual nunca está cerrada al conjunto, existen diferencias entre ella y la memoria colectiva propiamente dicha, en tanto esta última agrupa a las memorias individuales, sin confundirse con ellas.

Diferencia entre memoria colectiva e histórica

Lo que diferencia a la memoria colectiva de la histórica es que la primera se interesa más por las experiencias del grupo social respecto al fenómeno dado que por la reconstrucción de los hechos que hacen a dicho fenómeno. En este sentido, se enfoca sobre los sujetos que atraviesan ciertas vivencias y sus modos de construir una identidad en común a partir de ellas —la cual permanece a través de los cambios—, antes que sobre el estudio de las transformaciones de esa sociedad a lo largo del tiempo. Muchas veces, la aspiración de la memoria histórica se dirige hacia establecerse como un relato objetivo (aunque solamente pueda serlo en apariencia); mientras que, al hablar de la memoria colectiva, estamos siempre hablando de la memoria desde el punto de vista de un grupo.

Si para la memoria colectiva la fuente principal son los recuerdos y las vivencias grupales, en el caso del relato histórico, se valoran otro tipo de fuentes, ligadas al registro de hechos, a partir de las cuales se reconstruye el pasado de manera sistemática. En la memoria colectiva no encontramos esa sistematicidad, sino que se trata de un discurso más bien vago, puesto que, a diferencia de la historia, no tiene una pretensión de rigurosidad científica.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea. Ene., 2022.
×
 

Referencias

Halbwachs, M. (1991) Fragmentos de La Memoria Colectiva (Trad. M. A. Aguilar), Revista de Cultura Psicológica, Año 1, Número 1, México, UNAM-Facultad de psicología.

(2005) Memoria individual y memoria colectiva (Trad. P. Gianera), Revista Estudios, 16, Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.
 
 
Índice
  • A
  • B
  • C
  • D
  • E
  • F
  • G
  • H
  • I
  • J
  • K
  • L
  • M
  • N
  • O
  • P
  • Q
  • R
  • S
  • T
  • U
  • V
  • W
  • X
  • Y
  • Z