Definición de Hipocresía

El término hipocresía tiene raíces en el griego hypokrisía, que remite al desempeño de actuar, simular o pretender. En su origen estaba relacionado con el contexto del teatro; luego, a partir de su traducción latina, comenzó a utilizarse para señalar la simulación de lo que no se es, el fingimiento, o la práctica de dar una apariencia falsa.

Lilén Gomez | Agosto 2022
Profesora en Filosofía

El concepto de hipocresía hace referencia a la deformación o el ocultamiento de lo que se piensa, que se manifiesta como una discrepancia entre aquello que un individuo dice y el modo en que ese mismo individuo obra. La hipocresía se diferencia de la mentira en tanto esta última tiene por objetivo el engaño, mientras que la primera, en cambio, se asocia a una “doble moral”, por la cual se busca aplicar a los demás criterios que no se aplican en la propia vida. A partir de ello, podemos decir que existe un estrecho vínculo entre la noción de la hipocresía y la falta de coherencia entre la palabra y el acto.

La concepción de la hipocresía en la Psicología

Desde el punto de vista de la Psicología, la hipocresía puede constituir un simple rasgo del carácter, o bien, abarcarlo en su totalidad, convirtiéndose en un trastorno. En el contexto social, existen circunstancias en las que un cierto grado de hipocresía parece aceptable; no obstante, lo que caracteriza a la hipocresía como un trastorno de la personalidad consiste en que no se limita al modo en que un individuo acciona en relación con un hecho aislado, sino que su conducta permanentemente contradice sus dichos.

Ciertas corrientes explican la hipocresía como un mecanismo adaptativo del “Yo” frente a situaciones en las que éste es desafiado por el ambiente que lo rodea. En estos casos, la hipocresía constituye un modo de preservación del “Yo” ante las exigencias sociales.

Desde la perspectiva de la técnica analítica, cuando la hipocresía se presenta como un trastorno profundo del carácter, resulta en un obstáculo importante para poder desarrollar el análisis, puesto que el paciente no logra manifestar en ningún caso su pensamiento. Desde este encuadre teórico, la sinceridad aparece como una condición de posibilidad fundamental de la práctica analítica.

Hipocresía social y espacio público

La filósofa Hannah Arendt (1906-1975) ha criticado a la hipocresía como uno de los peores vicios que amenazan a la integridad de la esfera política, desarrollada en el espacio público. En este sentido, señala que modificar las apariencias en función del interés particular en cada momento es profundamente perjudicial para la política, porque ésta se apoya, justamente, sobre el diálogo entre las voces múltiples y diversas de los actores en juego. La hipocresía vuelve instrumental la apariencia de los individuos ante los demás, de manera tal que impide conocer frente a quién nos encontramos, obstaculizando todo intercambio entre los sujetos. Así, la crítica de Arendt se dirige hacia la instrumentalización del espacio público en el que los sujetos aparecen sin mostrarse como quienes son realmente, lo cual resulta en una desvirtuación de la esfera política que acontece en él.

Hipocresía colectiva, derecho y aplicación de la justicia

Desde la perspectiva del sociólogo Pierre Bourdieu (1930-2002), la pretensión de universalidad de los juristas en la aplicación del derecho, en virtud de la cual se busca dar un fundamento a priori (deductivamente) a juicios que están fundamentados a posteriori (empíricamente), está asociada a la noción —producida por los propios juristas— de una piadosa hipocresía. De acuerdo con la lectura de Bourdieu, dicha piadosa hipocresía está a la base de la violencia simbólica, en el sentido de que hace aparecer los juicios como fundamentados en una autoridad trascendente, independientemente de los intereses concretos de quienes dictaminan esos juicios.

La aplicación del derecho se presenta como desinteresada y ejercida por personas cuyo interés está exento de preocupaciones materiales; sin embargo, en la práctica, las luchas jurídicas y las luchas económicas resultan inseparables. Bourdieu afirma, luego, que los juristas actúan como guardianes de la hipocresía colectiva, a saber, del respeto por lo universal —en cuya fuerza se apoyan—, mientras, al mismo tiempo, sostienen indefectiblemente intereses particulares.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Agosto 2022; sobre el original de octubre, 2008.
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Referencias

Campo, A. J. (1967). La hipocresía como trastorno del carácter. REv. DE PSICOANÁLISIS, XXIV, 3, 623.

Canclini, R. (2022). La construcción del concepto de espacio público en Hannah Arendt: Las fuentes de la metáfora teatral. Las Torres de Lucca: revista internacional de filosofía política, 11(2), 323-334.

Bourdieu, P. (2003). Los juristas, guardianes de la hipocresía colectiva. Jueces para la democracia, (47), 3-5.
 
 
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