Definición de Filosofía Moderna

La filosofía moderna abarca el conjunto de diversas corrientes filosóficas nacidas bajo el período de la modernidad histórica, cuyo inicio, convencionalmente, suele fecharse tomando como año de referencia la caída de Constantinopla (1453) o la conquista de América (1492), extendiéndose hasta la Revolución Francesa (1789); es decir, abarcando los siglos XV, XVI, XVII y XVIII. Es preciso, no obstante, señalar que existen diversos criterios para caracterizar a la época moderna. Ésta puede ser pensada más bien como un sistema de valores, antes que como una época fechada cronológicamente.

Lilén Gomez | May. 2022
Profesora en Filosofía

La cuestión de la periodización

Frecuentemente, la filosofía moderna es ubicada históricamente en Europa hacia comienzos del siglo XVII, a continuación del período renacentista, el cual se interpreta como una transición desde el pensamiento del medioevo al pensamiento moderno. Cabe destacar que, al tratarse de procesos históricos de transición, estamos hablando de cambios lentos y progresivos, por lo cual es factible encontrar elementos que en la actualidad caracterizamos como “modernos” ya en las filosofías renacentistas. Luego, es necesario tener en cuenta que las cronologías, como criterio de demarcación epocal, tienen limitaciones.

Existen ciertos hitos del pensamiento que sirven para establecer una demarcación de la extensión de la filosofía moderna: el cartesianismo, de René Descartes (1596-1650), la astronomía de Galileo Galilei (1564-1642), el método de observación y experimentación del Novum Organum de Francis Bacon (1561-1626) o las teorías de la soberanía política elaboradas por Thomas Hobbes (1588-1679).

En ciertos casos, se busca establecer una relación causal directa entre los acontecimientos sociales y políticos que marcan el comienzo de la modernidad y el desarrollo de las ideas filosóficas modernas. Si bien esta relación existe, no siempre se trata de una causalidad lineal. Sin dudas, las transformaciones en los esquemas políticos y en los modos de concebir al conocimiento, con la emergencia de la ciencia como una esfera autónoma, la posición del individuo frente al mundo, serán temas centrales para la reflexión filosófica de la época, a la vez que dicha reflexión tendrá su propia influencia sobre el modo en que se configuran esos ámbitos.

Características del pensamiento filosófico moderno

Las filosofías modernas recogen los resultados del proceso de “secularización” que tiene lugar durante el Renacimiento, como parte de la crisis de la institución eclesiástica. La metafísica, de la mano con la ciencia de la naturaleza, así como la moral y la política, es decir, el saber en general, se transforma en relación con ese proceso.

El giro naturalista en la filosofía se puede pensar a través de tres características: la ciencia comienza a ser concebida como parte del proyecto de dominación de la Naturaleza, el saber implica una capacidad de actuar sobre lo que existe; a su vez, la Naturaleza misma pasa a considerarse en términos mecanicistas, es decir, los fenómenos naturales se explican bajo un esquema de relaciones de causalidad mecánica, el mundo puede entenderse como un conjunto de partes conectadas bajo relaciones físicas, no espirituales (luego, la materia pasa a ser pensada como inerte y disponible para el uso humano); correlativamente, la agencia sobre el mundo recae sobre la voluntad divina, de la cual participa de manera privilegiada el ser humano, por sobre cualquier otra entidad existente.

Racionalismo y empirismo

La emergencia del racionalismo moderno, con René Descartes como uno de sus principales referentes, será paradigmática de la expresión de estas transformaciones. La separación dualista entre el intelecto y la materia, tal como la propone el cartesianismo, opera en conjunción con la jerarquización del hombre por sobre el mundo entendido como un orden inerte. Si la voluntad solamente es propia del ser humano, cuya subjetividad es excepcional frente al resto de lo existente, luego, sólo el hombre puede conocer al mundo y apropiarlo para su propio beneficio. Tal conocimiento tendrá su propio método, por el cual el ser humano es capaz de acceder a la verdad. A la base de estas concepciones hay dos ideas metafísicas fundamentales: la substancia y la causalidad. El hombre, en tanto sustancia pensante, es capaz de conocer la sustancia extensa que conforma el mundo y ese conocimiento avanza gracias a relaciones de causalidad.

Con el empirismo, que viene a poner en cuestión estas dos últimas ideas, el esquema metafísico cae y debe ser reajustado para salvar la posibilidad humana de conocer. Si bien el empirismo corre del centro de la escena a la racionalidad humana, en su lugar ubica la experiencia sensible del hombre, de modo que la posición de éste frente al mundo natural, atravesada por una relación de dominación —característica del pensamiento moderno— permanece a través de esos cambios.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Trabajo publicado en: May., 2022.
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Referencias

Segovia, J. F. (2020); Qué es la modernidad; Verbo; 587-588; 6-2020; 605-628, Speiro.

Chauí, M. (1984). Filosofia moderna. Vários autores, Primeira filosofia. Brasiliense.
 
 
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