Definición de Fenomenología

La fenomenología es una corriente de pensamiento que fue inaugurada por el filósofo Edmund Husserl (1859-1938) hacia los inicios del siglo XX, cuya denominación deriva de la manera en que comprende el acceso al mundo desde la perspectiva humana: los hechos no pueden ser explicados “objetivamente” como cosas en sí (noúmenos); sino, en todos los casos, como fenómenos, es decir, a partir del modo en que se presentan a nuestra conciencia.

Lilén Gomez | Junio 2022
Profesora en Filosofía

FenomenologíaSi bien la noción de la fenomenología había sido ya presentada por otros filósofos con anterioridad —como en el caso, por ejemplo, de la Fenomenología del Espíritu (1807) hegeliana, que constituye un fuerte antecedente del pensamiento de Husserl—, se considera a Husserl como su fundador, en tanto es el primero en presentar una fenomenología trascendental como método para el conocimiento del mundo.

El punto de partida de la fenomenología como método trascendental fueron las Investigaciones Lógicas I y II (1900 y 1901, respectivamente), en las cuales Husserl elabora una crítica a otra corriente contemporánea, el psicologismo, en tanto consistiría en una forma de empirismo. Por su parte, Husserl señala que la ciencia filosófica debe ocuparse no de hechos, sino de esencias. Ahora bien, para acceder a dichas esencias es preciso, entonces, un método diferente al que proponía el positivismo científico en esa época: este será el método fenomenológico, que el filósofo reformulará en diferentes etapas de su obra.

La fenomenología de Husserl constituye uno de los más influyentes desarrollos en la historia del pensamiento occidental, no solamente sobre el campo filosófico (por ejemplo, en las filosofías de Martin Heidegger (1889-1976) Maurice Merleau-Ponty (1908-1961) o Jean-Paul Sartre (1905-1980)), sino también sobre diversas disciplinas científicas.

La noción de intencionalidad

Husserl retoma de su maestro Franz Brentano (1838-1917) la noción de la intencionalidad que, de acuerdo con él, era lo que caracterizaba a los fenómenos psíquicos, por oposición a los fenómenos físicos. La intencionalidad de los fenómenos psíquicos consistía en su referencia a un contenido, es decir, en la orientación de dichos fenómenos hacia un objeto, que es, a su vez, inmanente a la consciencia. Los fenómenos psíquicos, en este sentido, son signos de los fenómenos físicos que causan esas representaciones.

A la definición de Brentano, Husserl le imprime ciertos rasgos propios: solamente recupera de esa noción la idea de una direccionalidad de las representaciones hacia los objetos. Cuando captamos un objeto, nunca lo podemos captar completamente, sino a través de un abanico de percepciones desde diferentes perspectivas.

La percepción jamás nos pone en contacto directo con las cosas mismas; en este sentido, los objetos intencionados en nuestra conciencia no son inmanentes, sino trascendentes, su existencia es independiente de nuestra percepción y solamente podemos tener de ellos una serie indefinida de percepciones. Existe una dimensión pasiva de la conciencia al ser afectada por el objeto material, a través de las sensaciones, y una dimensión activa, que da sentido a la percepción al interpretar el material sensible.

El método fenomenológico

La conciencia conoce los objetos externos, entonces, a través del método fenomenológico, el cual hace referencia al modo en que la conciencia intenciona a los objetos trascendentes, que existen más allá de ella. Dicho método consta de diferentes instancias: la reflexión, la epoché y la reducción. Por medio de la reflexión, somos capaces de autopercibir nuestras propias vivencias, es decir, de captar nuestro yo y los modos en los que los objetos se presentan a la conciencia. A su vez, la reflexión está mediada por la epoché, que consiste en el abandono de la actitud natural frente a las cosas, para asumir una actitud filosófica.

Si en nuestra vida cotidiana confiamos en que el mundo existe independientemente de nuestra experiencia, la epoché consiste en suspender momentáneamente dicha creencia en la existencia del mundo fuera de nuestra conciencia hasta poder probarla. A través de esa operación, se revela el yo y la vida de la conciencia, por medio de la cual el mundo se nos hace presente; es decir, se descubre el mundo como un correlato del yo en la conciencia, o bien, como un fenómeno que se manifiesta.

Por último, una vez descubiertas las distintas dimensiones del yo —la natural, la reflexiva y, finalmente, la trascendental—, es posible poner en marcha la operación de la reducción, a través de la cual se revela la correlación entre la manifestación del mundo y las operaciones de la conciencia (subjetivas) que permiten esa manifestación. De esta manera, constituimos el conocimiento que tenemos acerca del mundo.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Junio 2022; sobre el original de noviembre, 2014.
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Referencias

Soto Núñez, C.A., & Vargas Celis, I.E. (2017). La Fenomenología de Husserl y Heidegger. Cultura de los Cuidados (Edición digital), 21 (48).

Bolio, J. A. P. (2013). Husserl y la fenomenología trascendental. Reencuentro. Análisis de problemas universitarios, (65), 20-29.
 
 
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