Definición de Ética Profesional

Entendemos por ética profesional al conjunto de normas y valores sobre el cual se apoya una profesión, a saber, una determinada actividad para la cual, generalmente, se adquiere una formación y a cambio de la cual se recibe una remuneración por ejercerla.

Lilén Gomez | Agosto 2022
Profesora en Filosofía

La ética profesional hace referencia al modo en que un oficio o quehacer, dentro de ciertas reglas, resulta ético —es decir, respeta la dignidad humana y se dirige hacia el bien de la comunidad— o deja de serlo.

Ética profesional y moralidad

La ética profesional no consiste, no obstante, en el acatamiento de una serie de normas dictadas previamente (lo que se conoce, también, como deontología). A la base de ella, se halla una relación fundamental entre moralidad y libertad. Esto quiere decir que, para que un comportamiento sea moral, en este caso, desde la perspectiva de la ética profesional, no debe justificarse en la obediencia, sino que debe ser el resultado de una elección libre. En ese sentido, la ética profesional se fundamenta en elecciones libres y responsables, frente a las cuales los códigos de ética profesional sirven como orientación de las conductas, sin reemplazar la decisión consciente y voluntaria de cada actor.

En esta misma línea, la ética profesional no depende tampoco de las competencias o del saber que se posee respecto de los contenidos que hacen a la materia en cuestión, sino del ethos, es decir, de las costumbres y modos de actuar en el ámbito profesional de acuerdo con diversos intereses y maneras de vincularse con otros.

Por ejemplo, un médico puede tener un amplio conocimiento sobre la anatomía o la fisiología del cuerpo humano y, aun así, maltratar a sus pacientes; de modo que su ética resultaría cuestionable, por más que sepa mucho sobre su disciplina. De igual forma, un científico que publica falsos resultados para enriquecerse, aunque cuente con un gran renombre por sus títulos académicos, llevaría a cabo una praxis falta de ética. El compromiso con lo que se hace y con los demás seres humanos resultan ambos, así, pilares básicos para la ética profesional. Cabe señalar que, de acuerdo con la profesión de que se trate, los códigos de ética pueden involucrar normas propias del área, y otras comunes a diferentes disciplinas.

Las profesiones en la actualidad

A partir de su emergencia en la modernidad, las profesiones se constituyen en torno a dos características definitorias: por un lado, su carácter individual, por el otro, su carácter económico. Las profesiones se han conformado, históricamente, como un instrumento para la supervivencia de los individuos en el contexto del régimen de producción capitalista, a través de la remuneración monetaria. Tal condición hace que los fines sociales de la actividad profesional, muchas veces, se pierdan de vista, quedando a expensas de la rentabilidad. La finalidad de las profesiones no se limita a una fuente de ingresos, es decir, a la finalidad subjetiva que éstas tienen para cada individuo; sino que aquellas cumplen una función social, que les da sentido y legitimidad. Luego, la ética profesional encarna la dimensión de lo social respecto de cada profesión, puesto que ella se relaciona directamente con el bienestar común como un fin en sí mismo.

Las profesiones, en la medida en que sirven al conjunto social, además de ser instrumentos para la subsistencia de los individuos, son actividades colectivas, no solamente por su inserción en el conjunto social, sino por el modo en que se conforman comunidades profesionales en torno a ellas. Estas últimas comparten lenguajes, métodos, fines, y, fundamentalmente, un ethos de la profesión. Las asociaciones gremiales, por ejemplo, son un modo de organización de la sociedad civil que está basado en el quehacer profesional, al interior de las cuales se comparte una cierta ética profesional y se configura una identidad o un sentido de pertenencia propios.

En la medida en que las profesiones se piensan como actividades ejercidas con arreglo a fines, tales fines dan orientación y sentido a la praxis profesional. Como consecuencia, la ética profesional es lo que guía tales prácticas hacia la consecución de fines que se consideran socialmente válidos o virtuosos, mientras que previene de la deformación de dichos fines y la consecuente tergiversación de la praxis. De este modo, en la ética profesional confluyen tres aspectos, articulados entre sí: el social, el económico y el personal.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Agosto 2022; sobre el original de julio, 2010.
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Referencias

Camarena, J. M. S. (2002). ¿Qué es eso de ética profesional? Contaduría y Administración, (205), 5-11.

Polo Santillán, M. A. (2003). Ética profesional. Gestión en el Tercer Milenio. Revista de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas, UNMSM, 6, N° 12, Lima.
 
 
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