Definición de Etapa

Una etapa es una división delimitada de la realidad que ha hecho el ser humano, y que históricamente -es decir, a lo largo de nuestro propio tiempo-, las sociedades imponen sobre el funcionamiento de la naturaleza de diversas maneras. De este modo, la función más importante de esta categoría, es posibilitar la medición para objetivar la naturaleza.

Karina Mora Mendoza | Sept. 2022
Doctora en Historia

Cuando se habla de Etapa como un término en búsqueda de definición histórica, rigurosamente antes se debe hablar del tiempo. Según el filósofo alemán Martin Heidegger, el tiempo implica un modo de ordenar hechos en función de la identificación y relación del momento en el que ocurrieran, pautando de esta forma una posición histórica para cada uno.

Para que exista el tiempo es necesaria dividir la realidad, computarla, construyendo un cuadro mental que posibilite determinar el punto I respecto del II y así, fijar históricamente, por ejemplo, el inicio en el punto I.

Objetivación del tiempo y periodización

Si el tiempo es una creación del humano como especie, la misma responde en todo momento a características especiales que reflejan las particularidades, riquezas y variedades de un grupo de personas, ubicados en un espacio y en un momento dados del pasado como sociedad, y la caracterización de su forma de vida la podemos entender como producción cultural, a la que la ciencia histórica denomina como objetivación de la vida humana, que comprende traducir aquellas particularidades en el tiempo que dieron un sello especial a las creaciones de hombres y mujeres de manera específica.

Se busca en cada una de las divisiones las formas, estilos y contenidos de las posibles fuentes para historiar ese momento del pasado, pues cada tiempo histórico tiene una suerte de personalidad que lo vuelve diferente respecto a otros. Esos diferenciadores temporales son el insumo para hablar de subcategorías emanadas de tiempo, tales como período, época, etapa, coyuntura o momento, que no tienen, necesariamente, una adscripción específica de duración, es decir, no podríamos afirmar que un período se conforma por cinco años si lo correspondemos con los calendarios actuales.

Específicamente, una etapa sería una de estas unidades de medida sobre el trascurrir de ese tiempo construido por el ser humano que responde en todo momento al criterio de éste, quien actúa como el observador del pasado, por ello hay periodizaciones que ponderan unas veces elementos políticos, otras veces económicos, sociales, religiosos, artísticos, etc. Periodizar tiene el fin de imponer cortes en el tiempo, esto de manera figurada desde luego, con el afán de ayudar a la comprensión de los procesos a partir de dichos marcadores que presuponen el inicio o marcan el final de una etapa.

Existen ciertas tendencias que guían la delimitación de un tiempo sobre otro, las cuales ayudan a distinguirlos de modo particular, pues en la ciencia histórica esto es lo que ayudará a diferenciar el lugar que ocupa un tiempo respecto de otro en la sucesión de eventos en una serie.

Las subcategorías son marcadas por el inicio de un acontecimiento entendido como históricamente importante (la fundación de Tenochtitlán, la caída de Imperio Inca o el inicio de la Revolución Mexicana), cuya importancia radica no sólo en la elección del historiador, sino también en la trascendencia respecto de los sucesos posteriores a dicho marcador temporal, el cual dará un color especial a ese tiempo, caracterizándolo de cierta manera y aportando fuentes que permitan verificar los cambios conforme inaugurar una etapa histórica.

Etapas que clasifican la historia

El Historicismo, una de las miradas tradicionales para periodizar el tiempo histórico propone dos primeras grandes etapas del momento pasado: la etapa prehistórica y la etapa histórica. La primera se caracteriza por la ausencia de símbolos organizados como forma de lenguaje y su escritura y la segunda por la aparición del mismo. Esta segunda etapa de la Historia (donde ya es escrita) tiene a su vez varias divisiones marcadas por acontecimientos considerados trascendentales. Dichas etapas son:

Antigüedad Clásica: Desde la aparición de la escritura hasta la caída del imperio Romano de Occidente, marcado en el siglo V d.C.

Edad Media: a la caída de Roma se inició una etapa profundamente marcada por el apogeo de la religión cristiana a lo largo de casi diez siglos, culminando con la caída de Constantinopla en el año de 1453.

Edad Moderna: que nació con los grandes descubrimientos geográficos en el siglo XV y XVI y que tiene su final en la gran revolución ocurrida en Francia en 1789.

Edad Contemporánea: Ocuparía el espacio temporal sucedido a la Revolución Francesa y la actualidad. Sin embargo, hay quienes consideran que la caída del muro de Berlín en 1989, dos siglos más tarde, sería un corte temporal que pondría fin a esta etapa y que a partir de este hecho se configura el mundo posmoderno.

 
 
 
 
Por: Karina Mora Mendoza. Licenciada en Historia por la UMSNH, Maestra y Doctora por El Colegio de Michoacán. Realiza investigación histórica sobre el siglo XIX en relación al discurso y uso del mismo en temas como la historia de las mujeres y la construcción de la Nación.
Art. actualizado: Sept. 2022; sobre el original de julio, 2009.
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Referencias

Martin Heidegger, Tiempo e Historia, Madrid, Editorial Trotta, 2020, p. 27.
- E, Bernheim en Martin Heidegger, Ibidem., p. 34.

Periodización, Portal académico del CCH
 
 
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