Definición de Discurso

El discurso es el ordenamiento entre enunciados, de unos a otros, de manera tal que construye un encadenamiento por el cual se manifiestan las ideas y sentimientos. Procede del latín discursus, refiriéndose a la acción de ir de una parte a otra.

Lilén Gomez | Dic. 2021
Profesora en Filosofía

El arte de la retórica (tekhné rhetoriké)

El estudio del discurso se remonta, al menos, a la Grecia Antigua. En el diálogo Gorgias, Platón distingue entre el modo del discurso propio del filósofo, frente al del retórico. La figura del rétor, en su origen, remite al orador público, es decir, al político; luego, se desplaza hacia la persona del “maestro de retórica”, quien enseña el arte del discurso como forma de acceso a la participación política en la vida pública de la pólis.

Desde sus comienzos, la retórica nace como un arte de persuasión de los jurados populares, ante las asambleas públicas y tribunales.

Para Platón, la figura del filósofo, encarnada en Sócrates, es opuesta a la del retórico, encarnada en el sofista Gorgias. Lo que a los ojos de Platón resulta condenable, es que la retórica en manos del retórico resulta un mero instrumento demagógico, que sirve sólo al convencimiento de las masas por medio de las pasiones, pero no al conocimiento racional de la verdad. Por lo tanto, nunca podría ser considerada un arte auténtico (tekhné): la verdadera retórica, en tanto ciencia, es en realidad el discurso dialéctico del filósofo.

Aristóteles tomará distancia de la postura platónica, afirmando que la retórica se desprende ella misma de la dialéctica y ambas son semejantes. Como auténtica tekhné, es también enseñable. Todos los seres humanos participan en alguna medida de la retórica, en cuanto poseen la facultad de argumentar; no obstante, la capacidad persuasiva dependerá de la experiencia del orador y deberá estar subordinada a fines morales, pero su constitución como teknhné es independiente de ello.

Discurso y poder

Como hemos visto, desde épocas muy tempranas el arte de la argumentación discursiva se ha relacionado con una finalidad persuasiva. En esta relación, el discurso forma un vínculo inescindible con la política y la estética. La retórica, entendida como la ciencia del discurso, está atravesada por relaciones de poder, dada su relación directa con la acción política. Su importancia es ineludible en los regímenes políticos desde la Antigüedad clásica (como el ateniense o la República romana, en contexto de la cual se destaca la figura de Cicerón como orador). Particularmente, la capacidad oratoria se ha constituido como un pilar fundamental para la democracia.

En filosofía, la relación entre poder y discurso ha sido profundamente estudiada. Cabe mencionar, en este sentido, obras como El orden del discurso (1971), escrita por el filósofo francés Michel Foucault, en la cual entiende que el discurso habilita una legitimación del poder y, simultáneamente, una validación del saber, de modo tal que construye una política general de la verdad. Es decir, en el discurso se constituyen diversos saberes como conocimientos válidos y, en ello, radica una operación de poder, puesto que lo que se define, en última instancia, es la división entre verdad y falsedad. Así, el discurso produce un ordenamiento de las cosas, de acuerdo con un orden social dado en la historia.

Las características del discurso

Desde un punto de vista lingüístico, existen distintos enfoques teóricos y metodológicos para el análisis del discurso. No existe una única noción de “discurso” que permita una delimitación clara (limitada al ámbito de la oralidad o de la escritura), sino que se trata de un ámbito en permanente discusión. Por esa razón, se habla de una compleja polisemia del término “discurso” y de una multiplicidad de categorías para su análisis, según los diversos enfoques. Entre dichas categorías podemos mencionar: el tipo de texto, cuando se trata de discursos textuales; las categorías lingüísticas, como actos de habla, marcadores discursivos, elementos deícticos, participantes del acto de habla; el grupo, en tanto conjunto de hablantes o usuarios de discursos según variables sociales y/o lingüísticas; la teoría o ideología, a partir de la cual se efectúa el análisis.

De acuerdo con el esquema de análisis adoptado, todas las categorías mencionadas se articulan de un modo específico. Con esto, nos referimos a que el discurso no consiste necesariamente en un acto de habla entre un emisor y un receptor, sino que tal esquema puede ser complejizado para comprender otros tipos de situaciones comunicativas y, fundamentalmente, depende de los compromisos de la teoría específica desde la cual sea analizado (por mencionar algunos ejemplos: la corriente estructuralista, la corriente funcionalista, la gramática generativa transformacional, etc.).

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Trabajo publicado en: Dic., 2021.
×
 

Referencias

- Aguirre Román, J. (2009) La techné retórica: las respuestas de Aristóteles a las objeciones del Gorgias en Praxis filosófica, 29, 17-39.

- Foucault, M. (2013) El orden del discurso. Tusquets.

- López Eire, A. (1998) La etimología de Ρτωρ y los orígenes de la retórica en Faventia 20, 2. 61-69.

- Sabaj Meruane, O. (2008) "Tipos lingüísticos de análisis del discurso (AD)...", Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 46 (2), 119-136.
 
 
Índice
  • A
  • B
  • C
  • D
  • E
  • F
  • G
  • H
  • I
  • J
  • K
  • L
  • M
  • N
  • O
  • P
  • Q
  • R
  • S
  • T
  • U
  • V
  • W
  • X
  • Y
  • Z