Definición de Cultura

1. La cultura es el conjunto acumulativo de conocimientos representado en forma material (libros, arquitectura) o inmaterial (danza, culinaria) por un grupo o pueblo.

2. Comportamiento característico (creencias, costumbres, estilo) replicado por un grupo, institución o actividad que refleja un determinado patrón. Ejemplos: A) ‘La moda informal expone bien la cultura juvenil’. B) ‘La cultura de consumo está contaminando el planeta’.

3. Expresiones artísticas -teatro, cine, musicales, exposiciones, etc.– de carácter intelectual transmitido como forma de entretenimiento.

4. Agricultura/ganadería. Plantación/creación de una especie vegetal/animal. Ejemplos: cultura del maíz; cultura del cerdo.

5. Biología. Técnica de laboratorio utilizada para crear microorganismos o componentes biológicos en un medio artificial controlado.

Etimología: Por el latín cultūra, respecto de la forma adjetiva cultus, acompañándose por el sufijo -ūra, asociado al verbo colere, que se interpreta como ‘cultivar’.

Cat. gramatical: Sustantivo fem.
En sílabas: cul-tu-ra.

Cultura

Lilén Gomez | Mar. 2022
Profesora en Filosofía

La cultura aúna los saberes, las manifestaciones artísticas y costumbres de un grupo social en un periodo histórico determinado. El origen etimológico en el latín vincula cultūra con el cultivo de los campos, extendiéndose en la dinámica de la lengua para transmitir el desarrollo del espíritu, a través de la educación del hombre en el perfeccionamiento de sus facultades intelectuales y morales.

El origen del término

El término “cultura” nace en oposición a la “naturaleza”: el mundo cultural es el mundo propio del hombre, por oposición al mundo natural. La cultura se origina como resultado de la actividad del hombre sobre lo natural, al transformar su entorno. Ésta consistiría en el conjunto de las formas de vivir y de pensar que son producto del modo en que el hombre organiza el trabajo sobre la naturaleza.

En sentido general, tales formas abarcan el lenguaje, la técnica, las manifestaciones artísticas, la ciencia, la política, el derecho, la moral, la religión, la filosofía, el ocio, como formas que adoptan las relaciones entre los hombres y en las cuales se materializan las relaciones culturales. No se trataría solamente de aspectos abstractos, sino que en los objetos (como edificios, instrumentos, obras de arte, etcétera) se plasma la cultura del grupo social que los produce.

La cultura en la Edad Media y en la Modernidad

La Edad Media conserva los rasgos generales del concepto clásico de cultura, pero le imprime un carácter religioso: la cultura es el cultivo del hombre en el sentido de su preparación para el cumplimiento de los deberes religiosos, que lo conducen a la vida ultra terrenal en el más allá. Así, la cultura en el medioevo conserva las características del ideal clásico, pero acentuando el aspecto contemplativo de las prácticas culturales como una preparación y anticipación de la contemplación celestial del alma hacia Dios. La cultura se identifica, más que con el saber práctico y la técnica, con los saberes enciclopédicos y religiosos.

Hacia la Edad Moderna, se produce un movimiento de laicización del pensamiento, surgen las primeras universidades laicas y la cultura en general se vuelca hacia una cientificidad crítica, como contrapartida del repudio hacia la autoridad eclesiástica que se había producido en el contexto de una crisis de la institucionalidad religiosa. La cultura adquiere rasgos, por un lado, humanistas, por otro lado, naturalistas.

El concepto de cultura en las ciencias sociales

Generalmente, en las Ciencias Sociales se ha asociado el concepto de cultura al estudio de las formas simbólicas. Los fenómenos culturales se interpretan como parte de un entramado significativo. Esta concepción ha supuesto una serie de discusiones al interior de los campos de la sociología y la antropología, a grandes rasgos, entre una concepción descriptiva (referida al conjunto de valores, creencias, costumbres, concepciones, hábitos o prácticas que caracterizan a una sociedad en un momento histórico dado) y la concepción simbólica a la cual referimos (enfocada sobre la interpretación de los fenómenos culturales como acciones simbólicas).

La separación entre naturaleza y cultura

No obstante, tal concepción de la cultura, fundada sobre la oposición respecto de la naturaleza, ha sido criticada desde mediados del siglo XX, por diversos pensadores. Se advierte de esta manera que, al oponer la cultura como un rasgo propiamente humano a lo natural, despojado de todo carácter “intelectivo”, el resultado consiste en una concepción de la naturaleza como una suerte de entidad esencialmente homogénea y pasiva.

En términos prácticos, esto da lugar a una explotación desmedida de los “recursos” naturales, justificada en una concepción de lo natural como un fondo disponible para la satisfacción de las necesidades de la humanidad, por sobre las de cualquier otra forma de existencia. Por esta razón, diferentes corrientes de pensamiento han sugerido desentramar la oposición entre naturaleza y cultura como estrategia para una “reanimación” de lo natural. Si se considera, entonces, una agencia propia de lo natural, la esfera de la naturaleza deja de ser una simple reserva disponible para su explotación por parte del ser humano y se abre la posibilidad a otras formas de relación con lo que nos rodea.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Ago. 2022. Original en: Mar, 2022.
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Referencias

Altieri Megale, A. (2001) ¿Qué es la cultura? La lámpara de Diógenes, 2, 4. BUAP, México, pp. 15-20.

Thompson, John B. (1990): El concepto de cultura. En Ideología y Cultura Moderna. Teoría crítica social en la era de la comunicación de masas. México: UAM Xochimilco. pp. 183-240.
 
 
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