Definición de Corrosión Microbiológica (MIC)

Es una forma de corrosión causada por microorganismos, según API 571, ante bacterias, hongos e inclusive algas. Básicamente, este mecanismo se desarrolla en zonas de flujo estanco donde se proliferan determinados tipos de bacterias que pueden causar corrosión. Estas bacterias, una vez que ingresan al sistema, se adhieren a las paredes metálicas de equipos y tuberías y allí colonizan y se reproducen.

Candela Rocío Barbisan | Ago. 2022
Ingeniera Química

Pues bien… ¿Cómo una bacteria causa corrosión en un metal? Las colonias aerobias metabolizan nutrientes del agua y crean una película que forma un “tubérculo”. Este “tubérculo” genera condiciones especiales sobre la superficie cuyo pH es ácido (entre 3 y 4), por lo tanto, se forma una celda de aireación diferencial atacando a los componentes metálicos. De igual manera, las bacterias anaeróbicas son capaces de reducir el pH entre 2 y 4.

Es por lo que, los ambientes propensos a sufrir corrosión microbiológica son aquellos sistemas donde hay presencia de agua como: sistemas de agua contra incendios, sistemas flare y drenajes. Además, se observa formación de colonias especialmente en zonas de flujo estanco y semi estanco, como pueden ser tanques de almacenamiento o zonas de tuberías de tramos muertos. Las tipologías más afectadas, en general, tienden a ser los intercambiadores que trabajan con agua de enfriamiento, como así también tanques de almacenamiento, tuberías en contacto con el suelo directo y cualquier otro tipo de unidad o sistema que trabaje con agua, ya sea para contención de esta o traslado (con baja velocidad de flujo).

Por otro lado, se puede considerar como factores críticos para el desarrollo de este mecanismo de deterioro, como ya se mencionó, la indefectible presencia de agua y bajas velocidades de flujo, como así también, las temperaturas y el pH. Sin embargo, se conoce que hay diversos microorganismos que pueden colonizar a pH que varían entre 0 y 12 e inclusive en rangos de temperatura desde -15 ºC a 115 ºC).

Además, las bacterias requieren de nutrientes para sobrevivir, por lo que la presencia de carbono, nitrógeno y fósforo resulta en un ambiente beneficioso para su reproducción.

Según API 571, tanto el acero al carbono como el acero inoxidable es susceptible a MIC, inclusive las series 300 y 400 de aceros inoxidables (SS), y aleaciones base aluminio, níquel, entre otras. Sin embargo, algunas pruebas demuestran que metales como el titanio resultan altamente resistentes a este tipo de corrosión.

Cuando hablamos de bacterias, el universo es infinito, si bien no todas ellas son la causa de la corrosión microbiológica, algunas son típicamente las más identificables en la industria del petróleo y el gas. Por ejemplo, las bacterias productoras de ácidos (ATP) y las sulfato reductoras (BSR). Sin embargo, el mundo es complejo y existen múltiples tipos de organismos interdependientes, que son capaces de ser fuentes de alimentos para otros organismos y que, por lo tanto, estarán presentes en estos sistemas.

Adicionalmente, en cuanto factor crítico, se habla de la posibilidad de ingreso de contaminantes al sistema, como por ejemplo hidrocarburos o H2S, que tienden a contribuir en el aumento de incrustaciones y, por ende, de la corrosión.

Cuando hablamos de un mecanismo de este tipo, debemos intentar identificarlo y esto es posible, no sólo a partir de los análisis físico - químicos del fluido en cuestión y su respectivo análisis de bacterias, sino también en función de su morfología de daño. Frecuentemente, MIC es identificada a partir de pits, es decir, picaduras localizadas. Y preferentemente, es detectable en zonas bajas, zonas estancas o semi estancas, pisos de tanques y “deadlegs”.

Finalmente, veremos cómo es posible contribuir a la prevención de esta amenaza, ya que la industria ha puesto un gran esfuerzo en estudiar técnicas y alternativas para reducir el impacto de este fenómeno. En este sentido, la alternativa más difundida es el uso de biocidas como cloro, bromo, entre otros, cuyas dosis a inyectar dependerán de las concentraciones presentes en el sistema. Cabe destacar que, la aplicación de este químico contribuye al control de la proliferación, pero no a su eliminación completa, por lo que, adicionalmente, los sistemas deben ser limpiados y enjuagados minimizando el crecimiento en zonas de volumen muerto. Por otro lado, desde el diseño del equipamiento esto puede preverse como, por ejemplo, diseñando y construyendo tuberías con un cierto grado de inclinación que facilite el drenaje de las mismas.

 
 
 
 
Por: Candela Rocío Barbisan. Ingeniera Química por la UNMdP, Argentina, trabaja en la gestión de activos e integridad a diversas industrias, principalmente Oil & Gas. Certificada en API 580, Risk Based Inspection, por el American Petroleum Institute. Profesora en la Facultad de Ingeniería en la UNMdP, en las cátedras de Química General I, Laboratorio de Operaciones Unitarias (4º año, Ing. Química) y Laboratorio de Reactores y Control (5º año, Ing. Química).
Trabajo publicado en: Ago., 2022.
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