Definición de Anarquía

La palabra anarquía proviene del griego ἀναρχία (anarchía), a partir del prefijo an-, en la forma ἀ- (a-), que indica negación, sobre la base de ἀρχή (archḗ), en cuanto ‘primero’, en el marco de una figura de liderazgo, de modo que el resultado del compuesto significa “contrario a la autoridad”, o bien “sin gobierno”. En la Grecia clásica, la palabra hacía referencia a comunidades acéfalas, que no estaban bajo el gobierno de jefes militares. Más tarde, bajo la dominación romana, se denominarían como “anárquicos” a los grupos sociales fuera del control del imperio.

Lilén Gomez | Junio 2022
Profesora en Filosofía

En la época moderna, hacia el siglo XVI, el término anarquía comienza a ser utilizado, peyorativamente, en referencia a las formas de organización de las sociedades no colonizadas por las principales potencias europeas, caracterizadas como “primitivas” o “salvajes”, en regiones de Latinoamérica, África y parte del mundo islámico.

Del mismo modo, los habitantes de zonas rurales eran, también, considerados “elementos anárquicos”, por encontrarse geográficamente alejados de los principales centros civiles, identificados con la cultura y el desarrollo social. Progresivamente, el uso del término se extendió como caracterización despectiva de quienes representaban una amenaza para el poder de las autoridades, a saber, la Iglesia y el Estado. En este sentido, la noción de la anarquía se construye, a lo largo de la historia, como lo opuesto del mundo “civilizado”, encarnado por los Estados de la Europa Occidental.

El anarquismo como filosofía política

El anarquismo, en tanto filosofía política acerca de los modos de organización de la sociedad, refiere a un conjunto de teorías que rechazan los fundamentos de la autoridad jerárquica de algunos hombres por sobre el conjunto, por lo que se opone tanto a la autoridad del estado como a la autoridad eclesiástica. La crítica que subyacía a la propuesta de abolición de tales instituciones apuntaba a poner en cuestión los abusos y el autoritarismo que radicaban en los cimientos de aquellas. Ahora bien, el anarquismo no sostenía un cuestionamiento de cualquier orden social, en favor del “caos” y la desorganización; sino que, como contrapartida de la oposición a los principios del gobierno, podrían articularse otras formas de organización territorial, bajo otros principios, tales como la solidaridad y el apoyo mutuo.

A la base de la crítica a las instituciones políticas y eclesiásticas, se hallaba una crítica económica al modo de producción precapitalista y, más tarde, al capitalismo ya consolidado. En este sentido, se afirmaba que el anarquismo no se trata de una utopía, sino de una propuesta basada en prácticas ya existentes en la sociedad, en la toma de decisiones descentralizada y el cooperativismo. A lo largo de la historia posterior, el anarquismo ha sido tomado como bandera por la clase obrera en diferentes partes del mundo.

Pierre-Joseph Proudhon (1908-1865), Mijail Bakunin (1814-1876), Piotr Kropotkin (1842-1921), Errico Malatesta (1853-1932), son considerados autores clásicos del anarquismo.

Principios económicos del anarquismo

El objetivo último del anarquismo, el cual es compartido con el materialismo histórico elaborado por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), es la abolición de las clases sociales. No obstante, existen diferentes posturas respecto a cómo debería ser el régimen de propiedad en la sociedad.

La primera doctrina que llegó a ser mayoritaria respecto de la cuestión económica fue el mutualismo de Proudhon, cuyo supuesto principal es la negación de la propiedad, si bien no de la posesión; es decir, todos tienen derecho a lo que han producido, por medio del trabajo, pero no a quedárselo para sí más allá del uso. La propiedad privada consiste en un robo, ya que implica una apropiación ilegítima de los bienes materiales, y es causa de la desigualdad que deriva, luego, en despotismo. Todo trabajo humano depende de la fuerza colectiva de toda la comunidad, por lo tanto, la propiedad es siempre colectiva, nunca puede ser individual. El fundamento del mutualismo es la libre asociación de productores, que intercambian entre sí los medios para su subsistencia.

En un segundo momento, fue adoptado el colectivismo de Bakunin, el cual sostiene como principio fundamental que, en tanto cada hombre trabaje según su capacidad, le corresponde una parte de lo producido de acuerdo con sus méritos. Así, la tierra y los medios de producción deben ser comunes, mientras que lo producido debe repartirse de acuerdo con el mérito de cada trabajador.

Por último, en un tercer momento predominó el anarco-comunismo de Kropotkin, que reemplaza el carácter meritocrático del colectivismo, sosteniendo como principio que a cada hombre corresponde trabajar de acuerdo con su capacidad, pero debe recibir, a cambio, lo justo para cubrir sus necesidades. El criterio de distribución, entonces, está dado por las necesidades genuinas de cada miembro del conjunto.

 
 
 
 
Por: Lilén Gomez. Profesora en Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Desempeño en el ámbito de la docencia y la investigación, en áreas de la Filosofía Contemporánea.
Art. actualizado: Junio 2022; sobre el original de febrero, 2013.
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Referencias

Mac Laughlin, J., & González, V. C. (2017). Kropotkin y la tradición intelectual anarquista. Ariel.

Cappelletti, Á. J. (2010). La ideología anarquista. Barcelona: El grillo Libertario, distribuidora anarquista.
 
 
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