Definición de Alegría

La alegría es una emoción o sensación agradable, breve, que suele aparecer como reacción ante una buena noticia, un logro, una broma ocurrente o un momento placentero. Podemos apreciarlo en una persona cuando está de buen humor, sonriente, resplandeciente.

Renata González | Sept. 2022
Profesora en Psicología

Estar alegre es sinónimo de sentirse contento o satisfecho y lo contrario de estar triste, si bien ambas son emociones totalmente saludables -atendiendo a las circunstancias-.

Felicidad y alegría

alegriaAunque muchas veces se confundan estas dos nominaciones como equivalentes, en realidad, la alegría es fugaz o pasajera, en comparación con la felicidad que es más perdurable. La alegría es una emoción -estamos alegres-, mientras que la felicidad es un estado -somos felices-.

A propósito de la felicidad puedo decir, por ejemplo: “Soy feliz, ya que tengo un trabajo que me hace sentir realizada”, “Alcancé la felicidad al formar una familia”, “Desde que adopté un perro soy muy feliz y no me siento sola”. En contraste, acerca de la alegría, podría expresar: “Cuando apruebo un examen, estoy alegre”, “Hoy es un día alegre, pues estoy de festejo”, “Un buen desayuno me pone contenta”.

Personalidades que transmiten alegría

Así como hay gente que nos hace sentir tristes o negativos, enojados, frustrados, etcétera, ciertos individuos nos brindan placer con su compañía, nos hacen relajarnos, disfrutar. Con su propia alegría, nos contagian, transformando la vida en algo más ameno, haciendo que olvidemos nuestros problemas momentáneamente.

Son personalidades positivas, que ven el vaso medio lleno; algunos son naturalmente despreocupados o amistosos, mientras que otros eligen conscientemente ese estilo de vida, en favor de su bienestar y/o el de los demás.

Por ejemplo: “Serena es el alma de la fiesta”, “Cielo siempre tiene una expresión cálida y alegre”, “Horacio es un señor tan agradable que logra que empieces el día con una sonrisa”, “Daniel siempre ve el lado bueno de la situación”.

No dejarse guiar por la alegría del momento

En tanto que para despejarnos de la rutina podemos relacionarnos con gente que transmita alegría, más allá del compromiso, al momento de elegir o construir nuestro círculo de confianza, constituido por amigos, familiares y/o parejas, es importante tener en cuenta que nos hagan felices, es decir, nos hagan bien a largo plazo, más allá de la alegría del momento.

Este círculo íntimo puede conformarse por personas alegres o no, pero lo fundamental radica en la responsabilidad afectiva, en el cuidado mutuo.

Lo esencial es poder contar con quienes formen parte de nuestras vidas, tanto en los festejos, como en los momentos difíciles. Eso nos brinda la seguridad necesaria para hacer planes junto a esas personas (que tendrán momentos alegres, tristes, enojados, etcétera) y tener un vínculo fuerte, digno de confianza.

Por otra parte, en los proyectos y metas personales también es importante no guiarse solamente por la alegría y, en lugar de ello, reflexionar acerca de nuestra satisfacción con el lugar que ocupamos. Esto tiene que ver con apreciar las cosas de una forma más compleja, si bien hay instantes alegres o tristes en el trayecto.

Por ejemplo: “Si bien Julia es muy quejosa, siempre está cuando la necesito”, “Valeria me hace feliz, es mi compañía en las buenas y en las malas”, “He conseguido un buen trabajo y soy muy feliz”, “Paulina sólo aparece a la hora de divertirse, pero no me afecta porque no somos tan cercanas”, “Marcela es muy alegre, nos cruzamos en todas las fiestas y nos encanta compartir el rato”, “Emma es muy alegre y comprometida”.

Normalicemos la alegría y la tristeza

En la actualidad el imperativo social, es decir, el ideal que circula de modo implícito en la cultura occidental, a través de los medios de comunicación, nos exige estar alegres permanentemente.

¿Cómo se supone que logremos esto? Por medio del consumo -allí está el objetivo oculto del capitalismo-: tenemos que estar contentos todo el tiempo, gastando dinero y, como es una emoción fugaz, una y otra vez caemos en la trampa de la satisfacción a corto plazo.

¿Consumo de qué? De viajes, comidas y/o bebidas costosas, fiestas divertidas y/o elegantes, perfumes y ropa de marcas reconocidas, joyas y detalles de lujo, entre otros ejemplos. La idea es mostrar que tenemos algo exclusivo o algo que el otro desea; lo cual, paradójicamente, nos hace entrar en el juego de desear todos lo mismo, para incluirnos en el imperativo social.

¿Cuál es el papel de las redes sociales? Mostrar que lo pasamos bien y gastamos dinero, porque esa es la forma, hoy en día, de “hacer lazo”, de relacionarnos con otros.

No obstante, el Psicoanálisis nos revela que la alegría es una emoción más entre otras y que todas son saludables y esperables; que estar alegres, siempre, es una ilusión imposible, puesto que la vida nos va presentando distintos escenarios a los cuales reaccionamos. Por ejemplo: los duelos son momentos de mucho sufrimiento psíquico, donde lo natural es estar tristes, siendo saludable aceptar y transitar el dolor.

 
 
 
 
Por: Renata González. Profesora en Psicología
Art. actualizado: Sept. 2022; sobre el original de enero, 2009.
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